En muchos países del mundo existen buenos y malos jugadores de póker pero en sentido general, todos juegan. La realidad es que muchas personas en todo el mundo poseen el espíritu del jugador de póker que pasa horas y horas en una mesa de casino haciendo sus jugadas y apostando incluso hasta lo que no tiene. Para muchas personas hay diferentes formas de jugar póker que son sus favoritas pero independientemente de esto las personas que tienen este espíritu pueden llegar a utilizar el póker no solamente como una diversión o adicción sino como una forma de vida, donde ganan y pierden dinero, pero sobre todo utilizan este dinero para sobrevivir. Conocemos en muchos lugares del mundo muchos donde las personas van a los casinos y se hospedan en los hoteles de esos casinos solo para mantener desde allí ese estilo de vida.
Conozco un amigo de Estados Unidos que cada cierto tiempo –con mucha frecuencia durante el año- gana dinero en un negocio particular que tienen y se mueve a Las Vegas Nevada a gastar todo ese dinero en juego –o a ganar dinero- en apuestas de póker. La realidad es que el espíritu póker está en muchas personas que tienen la ambición por el juego, el dinero y todos los placeres que el mismo le otorga. Calificar de bueno o malo esta actividad en las personas que lo practican es algo que compete solo el caso particular de cada uno y el fruto de los resultados de cada uno de ellos. Yo particularmente pienso que cuando eso afecta los intereses de tus familiares y los tuyos propios, por supuesto que no puede ser bueno. Es difícil encontrar jugadores de póker con un dominio de lo que hacen y que no pierdan los estribos.